Cuando un salmo antiguo habla con una claridad brutal al hombre moderno Hay palabras que no envejecen. Palabras que atraviesan siglos, imperios, crisis morales y modas espirituales sin perder un ápice de fuerza. Miserere mei, Deus —«Ten piedad de mí, oh Dios»— es una de ellas.No es solo una frase …
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