Una fiesta antigua, luminosa y profundamente actual que nos enseña a reconocer a Cristo, a ofrecernos con Él y a vivir como hijos de la Luz en medio del mundo.
1. ¿Qué celebramos realmente en La Candelaria?
Cada 2 de febrero, la Iglesia celebra una de las fiestas más bellas y, paradójicamente, más olvidadas del calendario litúrgico: La Presentación del Señor, conocida popularmente como La Candelaria.
No es una devoción secundaria ni una tradición folclórica más. Es una fiesta cristológica, mariana y profundamente escatológica. En ella confluyen:
- La infancia de Jesús, aún frágil y silenciosa
- El cumplimiento fiel de la Ley de Moisés
- La manifestación pública del Mesías en el Templo
- El anuncio profético de la Cruz y la Redención
- Y el símbolo central de toda la vida cristiana: la Luz
La Candelaria cierra el ciclo de la Navidad, como un último destello que ilumina todo lo que vendrá después.
2. Fundamento bíblico: la Luz prometida entra en el Templo
El relato central se encuentra en el Evangelio de San Lucas:
«Cuando se cumplieron los días de la purificación según la Ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor»
(Lc 2, 22)
Aquí suceden tres actos profundamente teológicos:
a) La Presentación del Primogénito
Según la Ley (cf. Ex 13,2), todo primogénito varón pertenecía a Dios. María y José, aunque saben que ese Niño es Dios, se someten humildemente a la Ley.
👉 Dios se deja ofrecer por el hombre.
👉 El Creador entra en el Templo como criatura.
b) La Purificación de María
María no necesitaba purificación. No había pecado en ella. Pero se presenta como una más.
👉 Aquí se revela el corazón de la Virgen:
humildad, obediencia y solidaridad con los pecadores.
c) El encuentro con Simeón y Ana
Simeón toma al Niño en brazos y proclama una de las oraciones más sublimes de la historia:
«Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz… porque mis ojos han visto a tu Salvador, luz para alumbrar a las naciones»
(Lc 2, 29-32)
Aquí nace el gran título de esta fiesta:
👉 Cristo, Luz del mundo
3. ¿Por qué se bendicen las candelas?
La tradición de bendecir velas no es un añadido tardío: es una catequesis viva.
La vela simboliza:
- A Cristo, Luz verdadera
- A la fe, que ilumina en la oscuridad
- Al cristiano, llamado a consumirse por amor
La cera se quema lentamente. No hace ruido. No se defiende. Da luz mientras se gasta.
👉 Así debe ser la vida cristiana.
Por eso, durante siglos, el pueblo cristiano guardaba las candelas bendecidas:
- Para los momentos de peligro
- Para la agonía de los enfermos
- Para tormentas, guerras y crisis
No por superstición, sino como signo de confianza en la Luz que no se apaga.
4. Una profecía incómoda: la espada y la Cruz
La Candelaria no es una fiesta “dulce”. Simeón advierte a María:
«Este Niño será signo de contradicción… y a ti una espada te atravesará el alma»
(Lc 2, 34-35)
Aquí aparece por primera vez, de forma clara, la sombra de la Cruz.
👉 La Luz no elimina el sufrimiento
👉 Lo ilumina y lo redime
Desde este día, María sabe que su maternidad será corredentora, silenciosa y dolorosa.
5. Relevancia teológica hoy: ¿por qué La Candelaria es más actual que nunca?
Vivimos tiempos de:
- Confusión moral
- Oscuridad espiritual
- Ruido constante
- Fe diluida y relativismo
La Candelaria nos recuerda tres verdades urgentes:
1. Cristo sigue siendo la única Luz
No una luz entre muchas.
No una opción espiritual más.
👉 La única que no engaña.
2. La fe no se hereda, se ofrece
María y José presentan a Jesús.
Hoy muchos padres no presentan a sus hijos a Dios.
👉 Bautismos retrasados
👉 Educación sin fe
👉 Miedo a “imponer”
La Candelaria nos pregunta:
¿A quién pertenecen tus hijos?
3. La fe auténtica implica sacrificio
No hay luz sin cruz.
No hay cristianismo cómodo.
6. Guía práctica teológica y pastoral para vivir La Candelaria hoy
I. En la vida personal
1. Renueva tu ofrecimiento a Dios
Repite interiormente:
“Señor, todo lo que soy y tengo te pertenece”.
Hazlo con conciencia, no como fórmula.
2. Examina tus zonas de oscuridad
- Pecados ocultos
- Rencores
- Tibiezas
- Miedos
Cristo no juzga la oscuridad: la atraviesa con su Luz.
II. En la vida familiar
3. Presenta espiritualmente a tu familia
Aunque tus hijos sean adultos, preséntalos a Dios en oración.
Una práctica antigua:
- Encender una vela bendecida
- Rezar juntos el Nunc Dimittis o un Padrenuestro
- Pedir protección y fidelidad
4. Recupera los signos visibles de fe
La fe que no se ve, se debilita.
👉 Crucifijos
👉 Velas
👉 Bendiciones en casa
III. En la vida comunitaria y social
5. Sé luz sin arrogancia
No imponiendo, sino testimoniando:
- Coherencia
- Misericordia
- Verdad sin violencia
6. No temas ser “signo de contradicción”
Cristo lo fue. La Iglesia lo será siempre.
👉 No todo rechazo es fracaso
👉 A veces es fidelidad
7. María, la Mujer que lleva la Luz
María no habla en esta escena.
No explica.
No reclama.
👉 Presenta, ofrece y guarda en su corazón.
Ella nos enseña que:
- La fe madura no necesita protagonismo
- La verdadera devoción conduce siempre a Cristo
- La luz más pura es la que refleja, no la que deslumbra
8. Conclusión: ¿qué harás tú con la Luz?
La Candelaria no es solo una fiesta que pasa.
Es una pregunta directa al alma:
👉 ¿Reconoces a Cristo cuando entra humildemente en tu vida?
👉 ¿Lo ofreces o te lo apropias?
👉 ¿Dejas que su Luz revele también tus sombras?
Como Simeón, solo quien espera, ora y persevera, puede decir al final:
«Mis ojos han visto a tu Salvador»
Que La Candelaria no sea solo una vela encendida…
sino una vida que arde, ilumina y se entrega. 🕯️✝️