Cuando Dios ordena el caos: Voluntas Ordinata, la voluntad que da sentido a tu vida

Vivimos en una época marcada por la prisa, la improvisación y la sensación constante de desorden interior. Muchas personas sienten que su vida es una sucesión de acontecimientos sin hilo conductor: decisiones tomadas a medias, sufrimientos incomprendidos, éxitos que no llenan y fracasos que desconciertan. En este contexto, la teología católica tradicional nos ofrece un concepto tan antiguo como actual, tan profundo como liberador: la Voluntas Ordinata.

Hablar de Voluntas Ordinata no es hablar de una idea abstracta reservada a teólogos medievales. Es hablar de cómo Dios quiere, cómo actúa y cómo nos invita a vivir. Es hablar del modo en que la voluntad divina no es caprichosa, sino sabia; no es arbitraria, sino amorosamente ordenada hacia el bien.

Este artículo quiere educar, inspirar y servir de guía espiritual, ayudándote a descubrir cómo la Voluntas Ordinata puede transformar tu manera de entender a Dios, el sufrimiento, la libertad y la vida cotidiana.


1. ¿Qué es la Voluntas Ordinata? Una definición clara y accesible

En la teología católica, especialmente en la tradición escolástica, se distingue entre:

  • Voluntas Dei absoluta: lo que Dios podría hacer por su omnipotencia.
  • Voluntas Dei ordinata (Voluntas Ordinata): lo que Dios quiere hacer y hace de hecho, según un orden sabio, justo y coherente con su naturaleza.

👉 La Voluntas Ordinata es la voluntad de Dios tal como Él la ha dispuesto libremente, ordenando todas las cosas hacia su fin último: el bien y la salvación.

Dios no actúa al azar. No improvisa. No contradice su justicia con su misericordia ni su poder con su amor. Todo lo que permite o quiere está integrado en un orden divino, aunque muchas veces ese orden nos resulte misterioso.

Como dice la Escritura:

“Todo lo dispusiste con medida, número y peso”
(Sabiduría 11, 20)


2. Orígenes históricos del concepto: la sabiduría de la tradición

La noción de Voluntas Ordinata se desarrolla con especial claridad en la teología medieval, particularmente en autores como:

  • San Agustín, al afirmar que Dios permite el mal solo para sacar de él un bien mayor.
  • Santo Tomás de Aquino, quien explica que Dios actúa siempre conforme a la razón y al orden que Él mismo ha querido.
  • La escolástica clásica, que distingue cuidadosamente entre lo que Dios puede hacer y lo que ha querido establecer como norma del mundo.

Para Santo Tomás, Dios no está sometido a un orden externo, pero elige libremente un orden, y una vez elegido, actúa fielmente dentro de él. Esto nos permite confiar: Dios no se contradice, no cambia de humor, no juega con nuestra vida.


3. Voluntas Ordinata y Providencia: Dios no abandona su obra

Uno de los grandes frutos espirituales de este concepto es una comprensión profunda de la Providencia divina.

Creer en la Voluntas Ordinata significa creer que:

  • Nada ocurre fuera del conocimiento de Dios.
  • Nada escapa a su gobierno amoroso.
  • Incluso lo que Él no quiere directamente (el pecado, el mal), lo permite dentro de un plan mayor.

San Pablo lo expresa con una frase que ha sostenido a generaciones de cristianos:

“Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman”
(Romanos 8, 28)

Esto no es ingenuidad ni negación del dolor. Es fe madura, capaz de mirar la historia —personal y colectiva— con esperanza sobrenatural.


4. Libertad humana y Voluntas Ordinata: ¿somos marionetas?

Una objeción frecuente es esta: “Si todo está ordenado por Dios, ¿dónde queda mi libertad?”

La respuesta de la teología católica es clara y profundamente humana:

👉 La Voluntas Ordinata no anula la libertad; la hace posible y fecunda.

Dios, en su orden, ha querido que el ser humano sea libre de verdad. Nuestra libertad no es una amenaza para Dios, sino parte de su plan. Él sabe integrar nuestras decisiones —incluso las equivocadas— dentro de su designio salvador.

Esto nos libra de dos errores muy actuales:

  • El fatalismo (“todo da igual, ya está decidido”).
  • El voluntarismo absoluto (“yo decido todo, Dios no cuenta”).

La fe católica propone un camino más alto: libertad humana real dentro de un orden divino lleno de sentido.


5. Relevancia actual: Voluntas Ordinata en un mundo desordenado

Hoy vivimos una profunda crisis del orden:

  • Confusión moral.
  • Relativismo.
  • Rechazo de toda autoridad.
  • Miedo al sufrimiento y a la cruz.

En este contexto, la Voluntas Ordinata es un antídoto espiritual. Nos recuerda que:

  • El orden no oprime, libera.
  • La obediencia a Dios no humilla, ennoblece.
  • Aceptar la voluntad divina no es resignación, sino confianza activa.

Cristo mismo es el modelo supremo de la Voluntas Ordinata vivida:

“No se haga mi voluntad, sino la tuya”
(Lucas 22, 42)

En la cruz, el aparente caos se convierte en la obra más perfecta del orden salvífico de Dios.


6. Guía práctica: vivir según la Voluntas Ordinata hoy

1. Formar la conciencia

Desde un punto de vista teológico y pastoral, no se puede vivir la voluntad de Dios sin conocerla.

  • Estudia el Evangelio.
  • Conoce la doctrina de la Iglesia.
  • Huye del “Dios a mi medida”.

👉 La Voluntas Ordinata nunca contradice la ley moral.


2. Aceptar lo que no controlas

No todo lo que sucede es querido directamente por Dios, pero todo puede ser ofrecido y redimido.

  • Enfermedad.
  • Fracasos.
  • Injusticias sufridas.

Pastoralmente, esto no significa decirle a alguien que “Dios quiso su dolor”, sino ayudarle a descubrir que Dios no lo abandona en él.


3. Discernir antes de decidir

La voluntad de Dios no se adivina, se discierne:

  • Oración sincera.
  • Consejo espiritual.
  • Paz interior compatible con la verdad.

La Voluntas Ordinata no suele gritar; ordena suavemente el corazón.


4. Unir voluntad y cruz

No hay vida cristiana sin cruz. La diferencia está en cómo se vive.

  • Resistirse genera amargura.
  • Ofrecerla genera fecundidad espiritual.

Aquí la Voluntas Ordinata se convierte en camino de santificación real, no idealizada.


5. Confiar incluso cuando no entiendes

La fe madura no exige explicaciones inmediatas.

  • Confía hoy.
  • Comprenderás después.
  • O quizás en la eternidad.

Como enseña la tradición: Dios ve el tapiz completo; nosotros solo el reverso.


7. Conclusión: el descanso del alma en el orden de Dios

La Voluntas Ordinata no es una cárcel espiritual, sino un refugio. En un mundo que glorifica la improvisación y el ego, redescubrir el orden amoroso de Dios es una auténtica revolución interior.

Aceptar la Voluntas Ordinata es decir:

  • “No todo depende de mí”.
  • “Mi vida tiene un sentido más grande”.
  • “Dios sabe lo que hace, incluso cuando yo no lo entiendo”.

Y ahí, precisamente ahí, el corazón descansa.

Porque cuando la voluntad humana se alinea con la voluntad ordenada de Dios, el caos interior se transforma en paz, y la vida —con todas sus luces y sombras— comienza a tener sabor de eternidad.

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Pater noster, qui es in cælis: sanc­ti­ficétur nomen tuum; advéniat regnum tuum; fiat volúntas tua, sicut in cælo, et in terra. Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie; et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris; et ne nos indúcas in ten­ta­tiónem; sed líbera nos a malo. Amen.

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