Una guía clara, profunda y actual para custodiar la pureza del corazón
1. El Sexto Mandamiento: mucho más que “no adulterar”
El Sexto Mandamiento suele reducirse —erróneamente— a una simple prohibición externa: “no cometer adulterio”. Sin embargo, en la enseñanza constante de la Iglesia, este mandamiento custodia uno de los dones más sagrados que Dios ha confiado al hombre: la sexualidad humana, llamada a ser expresión de amor verdadero, fecundo y fiel.
Jesucristo eleva este mandamiento a un nivel mucho más profundo cuando dice:
“Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5,28).
Aquí se revela la clave: el Sexto Mandamiento no se limita a los actos, sino que abarca pensamientos, deseos, miradas, intenciones, palabras y omisiones. Es un mandamiento del corazón, no solo del cuerpo.
2. La castidad: una virtud olvidada… pero imprescindible
En una cultura hipersexualizada, donde el placer se presenta como un derecho absoluto y la pureza como represión, la virtud de la castidad es ridiculizada o ignorada. Sin embargo, la Iglesia enseña con claridad:
- La castidad no es negación del amor, sino su purificación.
- No es desprecio del cuerpo, sino integración ordenada de la sexualidad.
- No es solo para consagrados, sino obligatoria para todos, según el propio estado de vida.
El Sexto Mandamiento protege:
- La dignidad del propio cuerpo
- La dignidad del cuerpo del prójimo
- La santidad del matrimonio
- La verdad del amor humano
Romper este mandamiento oscurece la inteligencia, debilita la voluntad, endurece el corazón y daña profundamente la vida espiritual, incluso cuando el pecado parece “normal” o “socialmente aceptado”.
3. Pecados contra el Sexto Mandamiento
Lista extensa y minuciosa para el examen de conciencia
A continuación, se presenta una lista detallada de pecados concretos, organizada por categorías, pensada para ayudar a un católico tradicional a examinar su conciencia con honestidad y profundidad antes de la confesión.
⚠️ Nota importante: no todos los pecados enumerados son siempre mortales; la gravedad dependerá de la materia, el pleno conocimiento y el consentimiento deliberado. No obstante, todos hieren el alma y deben ser combatidos.
A. Pecados de pensamiento, deseo y consentimiento interior
- Consentir voluntariamente pensamientos impuros.
- Recrearse deliberadamente en fantasías sexuales.
- Alimentar deseos sexuales hacia personas con las que no se tiene vínculo matrimonial.
- Consentir pensamientos impuros aunque no se realicen externamente.
- Imaginar actos sexuales por placer.
- Recordar pecados pasados con complacencia.
- Desear actos sexuales ilícitos aunque no se puedan realizar.
- Justificar interiormente pensamientos impuros.
- No rechazar pensamientos impuros pudiendo hacerlo.
- Buscar ocasiones para alimentar fantasías sexuales.
B. Pecados de la mirada y los sentidos
- Mirar voluntariamente con deseo sexual a otra persona.
- Buscar imágenes provocativas por placer.
- Detenerse deliberadamente en escenas impuras.
- No apartar la mirada ante contenidos claramente inmorales.
- Ver películas, series o vídeos con escenas sexuales explícitas.
- Consumir pornografía ocasionalmente.
- Consumir pornografía de forma habitual.
- Leer literatura erótica o sensual.
- Escuchar música con letras explícitamente sexuales buscando excitación.
- Usar redes sociales para mirar cuerpos con intención impura.
C. Pecados de palabra y comunicación
- Decir chistes obscenos.
- Conversaciones sexuales morbosas.
- Comentarios vulgares sobre el cuerpo de otros.
- Provocar con palabras de doble sentido.
- Sexting (envío de mensajes sexuales).
- Enviar o recibir imágenes íntimas.
- Provocar sexualmente a otros mediante palabras.
- Fomentar conversaciones impuras.
- Glorificar el pecado sexual al hablar.
- Minimizar la gravedad de los pecados contra la castidad.
D. Pecados de acciones impuras en solitario
- Masturbación ocasional.
- Masturbación habitual.
- Justificar la masturbación como “necesaria” o “inevitable”.
- Buscar deliberadamente la excitación sexual.
- Uso de objetos o medios para la autoexcitación.
- No luchar seriamente contra este pecado.
- Provocar voluntariamente la excitación sin causa justa.
- Despreciar los medios espirituales para combatir este pecado.
E. Pecados contra la castidad con otros (fuera del matrimonio)
- Fornicación (relaciones sexuales fuera del matrimonio).
- Relaciones sexuales prematrimoniales.
- Relaciones sexuales ocasionales.
- Relaciones sexuales con personas comprometidas.
- Relaciones sexuales con personas casadas.
- Adulterio.
- Vivir en concubinato.
- Justificar la convivencia sin matrimonio.
- Prácticas sexuales desordenadas.
- Uso del otro como objeto de placer.
- Presionar a otro para pecar sexualmente.
- Cooperar al pecado sexual ajeno.
F. Pecados contra la pureza en el noviazgo y el matrimonio
- Falta de castidad en el noviazgo.
- Actos impuros bajo pretexto de amor.
- Provocar sexualmente al novio/a.
- Usar métodos anticonceptivos.
- Rechazar voluntariamente la apertura a la vida.
- Onanismo.
- Relaciones conyugales cerradas a la fecundidad.
- Imponer prácticas sexuales inmorales al cónyuge.
- Negarse injustamente al deber conyugal.
- Usar el matrimonio solo para placer.
G. Pecados graves contra el orden natural
- Homosexualidad practicada.
- Actos homosexuales.
- Promover o justificar actos homosexuales.
- Ideología de género.
- Transexualismo.
- Bestialismo.
- Incesto.
- Prostitución.
- Consumo de prostitución.
- Producción o difusión de pornografía.
H. Pecados de escándalo y cooperación
- Escandalizar a otros con conducta impura.
- Facilitar el pecado sexual a otros.
- No corregir cuando se debe.
- Normalizar el pecado sexual.
- Educar mal a los hijos en materia sexual.
- Ridiculizar la castidad.
- Rechazar la doctrina de la Iglesia sobre sexualidad.
- Burlarse de quienes viven la pureza.
- No evitar ocasiones próximas de pecado.
- Despreciar la gracia sacramental para vivir la castidad.
4. La misericordia de Dios y la lucha cotidiana
El Sexto Mandamiento no existe para condenar, sino para sanar. Cristo no vino a aplastar al pecador, sino a levantarlo. Ningún pecado contra la castidad es más fuerte que la misericordia de Dios cuando hay arrepentimiento sincero y propósito de enmienda.
La castidad se conquista:
- Con oración diaria
- Con frecuencia de sacramentos
- Con vigilancia de los sentidos
- Con humildad
- Con perseverancia
“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” (Mt 5,8)
Vivir el Sexto Mandamiento no es perder libertad, sino recuperarla. No es apagar el amor, sino ordenarlo hacia su plenitud verdadera.