miércoles , febrero 11 2026

“Tengo otras ovejas que no son de este redil”: Jesús no fue enviado solo a los hijos de Israel

Una verdad que rompe fronteras, derriba muros religiosos y sigue interpelando a la Iglesia hoy


Introducción: ¿Jesús solo para Israel?

Una de las ideas más repetidas —y a la vez más malentendidas— en la lectura del Evangelio es esta: Jesús vino solo para los judíos. Es cierto que nació en el seno del pueblo de Israel, que predicó principalmente en Galilea y Judea, y que su misión histórica comenzó “en casa”. Pero reducir la obra de Cristo a un proyecto étnico, cultural o temporal es no haber entendido el corazón del Evangelio.

Jesús no fue enviado solo a los hijos de Israel de su tiempo. Desde el inicio, su misión tuvo una dimensión universal, aunque se desplegara de manera pedagógica y progresiva. Esta verdad alcanza una de sus expresiones más claras y luminosas en Juan 10,16, cuando el propio Señor afirma:

«Tengo otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que conducir, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor» (Jn 10,16).

Estas palabras no son una metáfora secundaria. Son una clave teológica, una profecía y una hoja de ruta para la Iglesia de todos los tiempos.


1. El contexto histórico: Israel como punto de partida, no como límite

La elección de Israel: un medio, no un fin

Dios eligió a Israel no por exclusivismo, sino por misión. Ya en el Antiguo Testamento, la elección de Abraham tiene un horizonte universal:

«En ti serán benditas todas las naciones de la tierra» (Gn 12,3).

Israel es el instrumento, no el destino final. Es el pueblo sacerdotal llamado a preparar la venida del Mesías que salvaría a todos, judíos y gentiles.

Cuando Jesús afirma en Mateo 15,24:

«No he sido enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel»,
no está negando la universalidad de su misión, sino marcando el orden del plan salvífico: primero la promesa, luego su expansión al mundo entero.


2. Juan 10: el Buen Pastor y el horizonte universal

“Este redil” y “otras ovejas”

En Juan 10, Jesús se presenta como el Buen Pastor, imagen profundamente enraizada en el Antiguo Testamento (Ez 34; Sal 23). El “redil” inmediato es Israel. Pero Jesús introduce una afirmación revolucionaria:

«Tengo otras ovejas que no son de este redil».

Estas “otras ovejas” son los gentiles, los paganos, las naciones que no pertenecían a la Alianza mosaica. Cristo afirma algo decisivo:

  • También son suyas
  • También serán llamadas
  • También escucharán su voz
  • También formarán parte del único rebaño

No habrá dos Iglesias, ni dos caminos de salvación.
Habrá un solo Pastor y un solo rebaño.


3. Jesús ya actuaba con mentalidad universal

Aunque su predicación se centró en Israel, los Evangelios están llenos de signos claros de apertura universal:

  • La curación del siervo del centurión romano (Mt 8,5-13)
  • El diálogo con la samaritana (Jn 4), mujer, extranjera y considerada herética
  • La fe de la cananea (Mt 15,21-28), a quien Jesús pone como ejemplo
  • La parábola del Buen Samaritano
  • La adoración de los Magos, gentiles, al inicio del Evangelio

Jesús rompe esquemas religiosos, no para relativizar la verdad, sino para mostrar que la salvación no es patrimonio de un grupo, sino don para todos.


4. La Cruz y la Resurrección: el punto de inflexión universal

Es después de la Pascua cuando esta verdad se manifiesta plenamente. El mandato final es inequívoco:

«Id y haced discípulos a todas las naciones» (Mt 28,19).

La Cruz derriba el muro que separaba a judíos y gentiles (cf. Ef 2,14).
La Iglesia nace católica, es decir, universal.

San Pablo lo expresará con claridad absoluta:

«Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre… todos sois uno en Cristo Jesús» (Gál 3,28).


5. Relevancia teológica hoy: Cristo no pertenece a ningún bando

Contra el exclusivismo religioso

Juan 10,16 nos protege de una tentación siempre presente:
creer que Cristo pertenece solo a “los nuestros”.

  • A un grupo
  • A una sensibilidad
  • A una tradición mal entendida
  • A una identidad cerrada

Cristo no se diluye, pero tampoco se encierra.
La verdad no se negocia, pero se ofrece a todos.

La Iglesia custodia fielmente el depósito de la fe, pero lo hace para el mundo, no contra él.


6. Guía práctica teológica y pastoral

¿Cómo vivir hoy Juan 10,16?

1. Escuchar la voz del único Pastor

Antes de preocuparnos por “las otras ovejas”, debemos preguntarnos:

  • ¿Reconozco realmente la voz de Cristo?
  • ¿O sigo voces ideológicas, emocionales o culturales?

👉 Práctica: lectura diaria del Evangelio y examen de conciencia a la luz de la Palabra.


2. Evitar el orgullo espiritual

Ser parte del “redil” visible no garantiza fidelidad interior.

👉 Práctica: cultivar la humildad sacramental: confesión frecuente, conciencia de que la fe es gracia, no mérito.


3. Acoger sin relativizar

Cristo llama a todos, pero no elimina la verdad para hacerlo.

👉 Práctica pastoral:

  • Acoger personas, no justificar errores
  • Amar al pecador, no bendecir el pecado
  • Testimoniar con caridad y claridad

4. Vivir una fe misionera en lo cotidiano

No todos están llamados a ir lejos, pero todos están llamados a irradiar a Cristo.

👉 Práctica concreta:

  • Coherencia de vida
  • Lenguaje limpio
  • Misericordia real
  • Valentía para dar razón de la esperanza

5. Confiar en la obra del Pastor

Jesús no dice: “tal vez vengan”, sino:

«También a esas las tengo que conducir».

La misión es de Cristo. Nosotros colaboramos.

👉 Práctica espiritual: oración por la conversión del mundo, sin ansiedad ni triunfalismo.


Conclusión: un solo Pastor para un mundo herido

Juan 10,16 no es solo una frase bonita. Es una promesa, un programa y una responsabilidad.

En un mundo fragmentado, polarizado y cansado de discursos vacíos, Cristo sigue diciendo:

“Tengo otras ovejas… y escucharán mi voz”.

La pregunta no es si Jesús fue enviado solo a Israel.
La verdadera pregunta es:

¿Estamos dispuestos hoy a dejarnos usar por el Buen Pastor para que esas ovejas escuchen su voz?

Porque al final, no se trata de agrandar un grupo,
sino de reunir a la humanidad entera bajo el único Pastor que da la vida por sus ovejas.

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