La fe católica se fundamenta en las verdades reveladas por Dios y transmitidas y enseñadas por la Iglesia a lo largo de los siglos. Estas verdades abarcan quién es Dios, la Santísima Trinidad, la creación, Jesucristo, la Virgen María, la gracia, la Iglesia, los Sacramentos y las verdades últimas sobre el Cielo, el Purgatorio y el Infierno.
A continuación presentamos un listado de 255 afirmaciones doctrinales de la fe católica, agrupadas por materias para facilitar su consulta, estudio y meditación.
I. Dios: existencia, naturaleza y atributos
- Dios, nuestro Creador y Señor, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón a partir de las cosas creadas.
- La existencia de Dios no es solamente objeto del conocimiento racional natural, sino también objeto de la fe sobrenatural.
- La naturaleza de Dios es incomprensible para los hombres.
- Los bienaventurados en el Cielo poseen un conocimiento intuitivo inmediato de la Esencia divina.
- La visión inmediata de Dios trasciende el poder natural de conocimiento del alma humana y, por tanto, es sobrenatural.
- El alma, para la visión inmediata de Dios, necesita la luz de la gloria.
- La Esencia divina es también incomprensible para los bienaventurados del Cielo.
- Los atributos divinos son realmente idénticos entre sí y con la Esencia divina.
- Dios es absolutamente perfecto.
- Dios es infinitamente perfecto en toda perfección.
- Dios es absolutamente simple.
- Hay un solo Dios.
- El único Dios es, en sentido ontológico, el Dios verdadero.
- Dios posee un poder infinito de conocimiento.
- Dios es la Verdad absoluta.
- Dios es absolutamente fiel.
- Dios es la Bondad ontológica absoluta en Sí mismo y en relación con los demás.
- Dios es la Bondad moral absoluta o Santidad.
- Dios es la absoluta Benignidad.
- Dios es absolutamente inmutable.
- Dios es eterno.
- Dios es inmenso o absolutamente inconmensurable.
- Dios está presente en todas partes del espacio creado.
- El conocimiento de Dios es infinito.
- Dios conoce todo lo meramente posible mediante el conocimiento de la inteligencia simple (scientia simplicis intelligentiae).
- Dios conoce todas las cosas reales del pasado, del presente y del futuro (scientia visionis).
- Mediante el conocimiento de visión (scientia visionis), Dios también prevé con certeza infalible los actos libres de las criaturas racionales.
- La voluntad divina es infinita.
- Dios se ama a Sí mismo necesariamente, pero ama y quiere las cosas creadas fuera de Él con libertad.
- Dios es omnipotente.
- Dios es el Señor de los cielos y de la tierra.
- Dios es infinitamente justo.
- Dios es infinitamente misericordioso.
II. La Santísima Trinidad y la creación
- En Dios hay tres Personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada una de las tres Personas posee la única e idéntica Esencia divina.
- En Dios hay dos Procesiones divinas internas.
- Las Personas divinas, y no la Naturaleza divina, son el sujeto de las Procesiones divinas internas, tanto en sentido activo como pasivo.
- La Segunda Persona divina procede de la Primera Persona divina por generación y, por ello, está relacionada con Él como Hijo respecto de Padre.
- El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo como de un único Principio, mediante una única espiración.
- El Espíritu Santo no procede por generación, sino por espiración.
- Las Relaciones en Dios son realmente idénticas a la Naturaleza divina.
- Las tres Personas divinas están unas en las otras.
- Todas las actividades de Dios ad extra son comunes a las tres Personas.
- Todo cuanto existe fuera de Dios fue producido por Dios de la nada en toda su sustancia.
- Dios fue movido por su Bondad a crear el mundo.
- El mundo fue creado para la glorificación de Dios.
- Las tres Personas divinas son un único y común Principio de la Creación.
- Dios creó el mundo libre de toda coacción exterior y de toda necesidad interior.
- Dios ha creado un mundo bueno.
- El mundo tuvo un comienzo en el tiempo.
- Dios creó Él solo el mundo.
- Dios mantiene en la existencia a todas las cosas creadas.
- Dios, mediante su Providencia, protege y guía todo cuanto ha creado.
III. El hombre, el pecado original y los ángeles
- El primer hombre fue creado por Dios.
- El hombre consta de dos partes esenciales: un cuerpo material y un alma espiritual.
- El alma racional es, por sí misma, la forma esencial del cuerpo.
- Todo ser humano posee un alma individual.
- Dios ha conferido al hombre un destino sobrenatural.
- Nuestros primeros padres, antes de la Caída, estaban dotados de la gracia santificante.
- También estaban dotados del donum immortalitatis, es decir, del don de la inmortalidad corporal.
- Nuestros primeros padres, en el paraíso, pecaron gravemente mediante la transgresión del mandamiento divino puesto a prueba.
- Por el pecado, nuestros primeros padres perdieron la gracia santificante y provocaron la ira y la indignación de Dios.
- Nuestros primeros padres quedaron sujetos a la muerte y al dominio del Diablo.
- El pecado de Adán se transmite a su posteridad, no por imitación, sino por descendencia.
- El pecado original se transmite mediante la generación natural.
- En el estado de pecado original, el hombre está privado de la gracia santificante y de todo cuanto esta implica, así como de los dones sobrenaturales de integridad.
- Las almas que abandonan esta vida en estado de pecado original quedan excluidas de la Visión Beatífica de Dios.
- Al principio de los tiempos, Dios creó de la nada las sustancias espirituales (los ángeles).
- La naturaleza de los ángeles es espiritual.
- La tarea secundaria de los ángeles buenos es la protección de los hombres y el cuidado de su salvación.
- El Diablo posee cierto dominio sobre la humanidad a causa del pecado de Adán.
IV. Jesucristo: Encarnación y Persona divina
- Jesucristo es verdadero Dios y verdadero Hijo de Dios.
- Cristo asumió un cuerpo real, no un cuerpo aparente.
- Cristo asumió no solamente un cuerpo, sino también un alma racional.
- Cristo fue verdaderamente engendrado y nació de una hija de Adán, la Virgen María.
- Las naturalezas divina y humana están unidas hipostáticamente en Cristo, es decir, unidas entre sí en una sola Persona.
- Cristo encarnado es uno solo, es decir, una única Persona. Él es Dios y hombre al mismo tiempo.
- El Dios-Logos está unido a la carne mediante una unión interior, física o sustancial. Cristo no es simplemente portador de Dios, sino que es verdaderamente Dios.
- Las actividades humanas y divinas atribuidas a Cristo en la Sagrada Escritura y en los Padres no pueden dividirse entre dos personas o hipóstasis, el Hombre-Cristo y el Dios-Logos, sino que deben atribuirse al único Cristo, el Logos hecho carne. Es el Logos divino quien sufrió en la carne, fue crucificado, murió y resucitó.
- La Santísima Virgen es Madre de Dios, puesto que verdaderamente dio a luz al Dios-Logos hecho carne.
- En la Unión Hipostática, cada una de las dos naturalezas de Cristo permanece íntegra, sin transformación y sin mezcla con la otra.
- Cada una de las dos naturalezas de Cristo posee su propia voluntad natural y su propio modo natural de obrar.
- La Unión Hipostática de la naturaleza humana de Cristo con el Logos divino tuvo lugar en el mismo momento de la concepción.
- La Unión Hipostática nunca cesará.
- La Unión Hipostática fue realizada por las Tres Personas Divinas actuando conjuntamente.
- Solamente la Segunda Persona Divina se hizo hombre.
- Jesucristo, además de ser Dios, también como hombre es el Hijo natural de Dios.
- El Dios-Hombre Jesucristo debe ser venerado con un único modo de culto: el culto absoluto de latría, que corresponde únicamente a Dios.
- Las características y actividades divinas y humanas de Cristo deben atribuirse al único Verbo Encarnado.
- Cristo estuvo libre de todo pecado, tanto del pecado original como de todo pecado personal.
- La naturaleza humana de Cristo era pasible, es decir, capaz de experimentar sensaciones y sufrimiento.
V. La Redención, Pasión, Muerte, Resurrección y Ascensión
- El Hijo de Dios se hizo hombre para redimir a los hombres.
- El hombre caído no puede redimirse a sí mismo.
- Jesucristo, Dios y hombre, es Sumo Sacerdote.
- Cristo se ofreció a sí mismo en la Cruz como verdadero y propio sacrificio.
- Cristo, mediante su sacrificio en la Cruz, nos ha rescatado y reconciliado con Dios.
- Cristo no murió solamente por los predestinados.
- La expiación de Cristo no se extiende a los ángeles caídos.
- Cristo, mediante su Pasión y Muerte, mereció una recompensa de parte de Dios.
- Después de su muerte, el alma de Cristo, separada de su cuerpo, descendió a los infiernos.
- Al tercer día después de su muerte, Cristo resucitó gloriosamente de entre los muertos.
- Cristo ascendió al Cielo con cuerpo y alma y está sentado a la derecha del Padre.
VI. La Santísima Virgen María
- María es verdaderamente Madre de Dios.
- María fue concebida sin mancha de pecado original.
- María concibió por obra del Espíritu Santo, sin cooperación de hombre.
- María dio a luz a su Hijo sin menoscabo alguno de su integridad virginal.
- También después del nacimiento de Jesús, María permaneció Virgen.
- María fue Virgen antes, durante y después del nacimiento de Jesucristo.
- María fue asunta al Cielo en cuerpo y alma.
VII. La gracia, el libre albedrío y la justificación
- Existe una intervención sobrenatural de Dios en las facultades del alma que precede al acto libre de la voluntad.
- Existe una influencia sobrenatural de Dios en las facultades del alma que coincide en el tiempo con el acto libre de la voluntad humana.
- Para todo acto saludable es absolutamente necesaria la gracia interna sobrenatural de Dios (gratia elevans).
- La gracia interna sobrenatural es absolutamente necesaria para el comienzo de la fe y de la salvación.
- Sin la ayuda especial de Dios, el justificado no puede perseverar hasta el final en la justificación.
- La persona justificada no puede, durante toda su vida, evitar todos los pecados, incluso los pecados veniales, sin el privilegio especial de la gracia de Dios.
- Incluso en el estado de naturaleza caída, el hombre puede conocer, mediante su poder intelectual natural, las verdades religiosas y morales.
- Para realizar una acción moralmente buena no se requiere la gracia santificante.
- En el estado de naturaleza caída, es moralmente imposible para el hombre, sin la Revelación sobrenatural, conocer fácilmente, con certeza absoluta y sin mezcla de error, todas las verdades religiosas y morales del orden natural.
- La gracia no puede ser merecida mediante obras naturales, ni de condigno ni de congruo.
- Dios concede a todos los justos la gracia suficientemente necesaria (gratia proxima vel remota sufficiens) para la observancia de los Mandamientos divinos.
- Dios, mediante su eterno designio de voluntad, ha predestinado a determinados hombres a la bienaventuranza eterna.
- Dios, mediante un eterno designio de su voluntad, predestina a determinados hombres, a causa de sus pecados previstos, a la reprobación eterna.
- La voluntad humana permanece libre bajo la influencia de la gracia eficaz, que no es irresistible.
- Existe una gracia que es verdadera y realmente suficiente y que, sin embargo, permanece ineficaz (gratia vere et mere sufficiens).
- El pecador puede y debe prepararse, con la ayuda de la gracia actual, para recibir la gracia mediante la cual es justificado.
- La justificación de un adulto no es posible sin la fe.
- Además de la fe, deben estar presentes otros actos de disposición.
- La gracia santificante santifica el alma.
- La gracia santificante convierte al hombre justo en amigo de Dios.
- La gracia santificante convierte al hombre justo en hijo de Dios y le concede derecho a la herencia del Cielo.
- Las tres virtudes divinas o teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad son infundidas juntamente con la gracia santificante.
- Sin una Revelación divina especial, nadie puede saber con certeza de fe si se encuentra en estado de gracia.
- El grado de gracia justificante no es idéntico en todos los justos.
- La gracia puede aumentar mediante las buenas obras.
- La gracia por la cual somos justificados puede perderse, y se pierde por todo pecado grave [mortal, serio].
- Mediante sus buenas obras, el hombre justificado adquiere realmente para sí un derecho a una recompensa sobrenatural de parte de Dios.
- Mediante cada buena obra, el hombre justificado merece realmente para sí un aumento de la gracia santificante, la vida eterna —si muere en estado de gracia— y un aumento de la gloria celestial.
VIII. La Iglesia: fundación, constitución y autoridad
- La Iglesia fue fundada por Jesucristo, Dios-Hombre.
- Nuestro Redentor conserva con poder divino la sociedad fundada por Él, la Iglesia.
- Cristo es el Divino Redentor de su Cuerpo, la Iglesia.
- Cristo fundó la Iglesia para continuar por todos los tiempos su obra de redención de todos los hombres.
- Cristo dio a su Iglesia una constitución jerárquica.
- Los poderes conferidos a los Apóstoles han descendido hasta los obispos.
- Cristo constituyó al Apóstol Pedro como el primero de todos los Apóstoles y como cabeza visible de toda la Iglesia, al conferirle inmediata y personalmente el primado de jurisdicción.
- Según el mandato de Cristo, Pedro debe tener sucesores en su primado sobre toda la Iglesia y para todos los tiempos.
- Los sucesores de Pedro en el Primado son los obispos de Roma.
- El Papa posee plena y suprema potestad de jurisdicción sobre toda la Iglesia, no solamente en materia de fe y moral, sino también en la disciplina de la Iglesia y en su gobierno.
- El Papa es infalible cuando habla ex cathedra.
- Por derecho divino, los obispos poseen un poder ordinario de gobierno sobre sus diócesis.
- Cristo es la Cabeza de la Iglesia.
- En la decisión definitiva sobre las doctrinas relativas a la fe y a la moral, la Iglesia es infalible.
- El objeto primario de la infalibilidad son las verdades formalmente reveladas de la doctrina cristiana relativas a la fe y a la moral.
- La totalidad de los obispos es infalible cuando, reunidos en un concilio general o dispersos por el mundo, proponen una enseñanza sobre la fe o la moral como algo que debe ser sostenido por todos los fieles.
IX. Las notas de la Iglesia y la comunión de los santos
- La Iglesia fundada por Cristo es única y una.
- La Iglesia fundada por Cristo es santa.
- La Iglesia fundada por Cristo es católica.
- La Iglesia fundada por Cristo es apostólica.
- La pertenencia a la Iglesia es necesaria para todos los hombres para la salvación.
- Es lícito y provechoso venerar a los santos del Cielo e invocar su intercesión.
- Es lícito y provechoso venerar las reliquias de los santos.
- Es lícito y provechoso venerar las imágenes de los santos.
- Los fieles vivos pueden acudir en ayuda de las almas del Purgatorio mediante sus sufragios.
X. Los Sacramentos en general
- Los Sacramentos de la Nueva Alianza contienen la gracia que significan y la confieren a quienes no ponen obstáculo a ella.
- Los Sacramentos obran ex opere operato (simplemente por el hecho de ser realizados).
- Todos los Sacramentos de la Nueva Alianza confieren la gracia santificante a quienes los reciben.
- Tres Sacramentos —Bautismo, Confirmación y Orden— imprimen un carácter, es decir, una marca espiritual indeleble, y por esta razón no pueden repetirse.
- El carácter sacramental es una marca espiritual impresa en el alma.
- El carácter sacramental permanece al menos hasta la muerte de quien lo recibe.
- Todos los Sacramentos de la Nueva Alianza fueron instituidos por Jesucristo.
- Hay siete Sacramentos de la Nueva Ley.
- Los Sacramentos de la Nueva Alianza son necesarios para la salvación de la humanidad.
XI. Administración de los Sacramentos y Bautismo
- Para la válida administración de los Sacramentos es necesario que el ministro realice correctamente el signo sacramental.
- El ministro debe tener además la intención, al menos, de hacer lo que hace la Iglesia.
- En el caso de los adultos que reciben los Sacramentos, se requiere una disposición moralmente digna para recibirlos digna y fructuosamente.
- El Bautismo es un verdadero Sacramento instituido por Jesucristo.
- La materia remota del Sacramento del Bautismo es el agua verdadera y natural.
- El Bautismo confiere la gracia de la justificación.
- El Bautismo produce la remisión de todas las penas del pecado, tanto eternas como temporales.
- Incluso si se recibe indignamente, el Bautismo válido imprime en el alma del que lo recibe una marca espiritual indeleble, el carácter bautismal, y por esta razón el Sacramento no puede repetirse.
- El Bautismo de agua (Baptismus fluminis) es, desde la promulgación del Evangelio, necesario para todos los hombres, sin excepción, para la salvación.
- El Bautismo puede ser administrado válidamente por cualquier persona.
- El Bautismo puede ser recibido por cualquier persona que se encuentre en estado de peregrinación terrena y que aún no haya sido bautizada.
- El Bautismo de los niños pequeños es válido y lícito.
XII. La Confirmación
- La Confirmación es un verdadero Sacramento en el sentido propio del término.
- La Confirmación imprime en el alma una marca espiritual indeleble y, por esta razón, no puede repetirse.
- El ministro ordinario de la Confirmación es únicamente el obispo.
XIII. La Santísima Eucaristía
- El Cuerpo y la Sangre de Jesucristo están verdadera, real y sustancialmente presentes en la Eucaristía.
- Cristo se hace presente en el Sacramento del Altar mediante la transformación de toda la sustancia del pan en su Cuerpo y de toda la sustancia del vino en su Sangre.
- Los accidentes del pan y del vino permanecen después del cambio de sustancia.
- El Cuerpo y la Sangre de Cristo, junto con su Alma y su Divinidad, y por tanto Cristo entero, están verdaderamente presentes en la Eucaristía.
- Cristo entero está presente bajo cada una de las dos especies.
- Cuando cualquiera de las especies consagradas se divide, Cristo entero está presente en cada parte de la especie.
- Una vez completada la consagración, el Cuerpo y la Sangre permanecen permanentemente presentes en la Eucaristía.
- Debe tributarse el culto de adoración (latría) a Cristo presente en la Eucaristía.
- La Eucaristía es un verdadero Sacramento instituido por Cristo.
- La materia para la confección de la Eucaristía es el pan y el vino.
- Para los niños que aún no han alcanzado la edad de la razón, la recepción de la Eucaristía no es necesaria para la salvación.
- La Comunión bajo las dos especies no es necesaria para ningún miembro individual de los fieles, ni por razón de un precepto divino ni como medio de salvación.
- El poder de consagrar reside únicamente en un sacerdote válidamente ordenado.
- El Sacramento de la Eucaristía puede ser recibido válidamente por toda persona bautizada que se encuentre en estado de peregrinación terrena, incluidos los niños pequeños.
- Para la digna recepción de la Eucaristía es necesario el estado de gracia, así como la debida y piadosa disposición.
XIV. El Santo Sacrificio de la Misa
- La Santa Misa es un verdadero y propio Sacrificio.
- En el Sacrificio de la Misa se hace presente el Sacrificio de Cristo en la Cruz, se celebra su memoria y se aplica su poder salvífico.
- En el Sacrificio de la Misa y en el Sacrificio de la Cruz, la Ofrenda Sacrificial y el Sacerdote que ofrece son idénticos; solo difieren la naturaleza y el modo de la ofrenda.
- El Sacrificio de la Misa no es solo un sacrificio de alabanza y acción de gracias, sino también un sacrificio de expiación e impetración.
XV. El Sacramento de la Penitencia y la Confesión
- La Iglesia ha recibido de Cristo el poder de perdonar los pecados cometidos después del Bautismo.
- Por la Absolución de la Iglesia, los pecados son verdaderamente y de inmediato remitidos.
- El poder de la Iglesia para perdonar los pecados se extiende a todos los pecados sin excepción.
- El ejercicio del poder de la Iglesia para perdonar los pecados es un acto judicial.
- El perdón de los pecados que tiene lugar en el Tribunal de la Penitencia es un verdadero y propio Sacramento, distinto del Sacramento del Bautismo.
- La justificación extra-sacramental se efectúa solo por el dolor perfecto cuando va unido al deseo del Sacramento (votum sacramenti).
- La contrición nacida del motivo de temor es un acto moralmente bueno y sobrenatural.
- La confesión sacramental de los pecados está ordenada por Dios y es necesaria para la salvación.
- Por disposición divina, todos los pecados graves (mortales, serios), según su especie y número, así como las circunstancias que cambian su naturaleza, están sujetos a la obligación de la confesión.
- La confesión de los pecados veniales no es necesaria, pero es permitida y útil.
- No siempre son remitidas por Dios con la culpa del pecado y la pena eterna todas las penas temporales debidas por el pecado.
- El sacerdote tiene el derecho y el deber, según la naturaleza de los pecados y la capacidad del penitente, de imponer obras de satisfacción saludables y apropiadas.
- Las obras penitenciales extra-sacramentales, como la realización de prácticas penitenciales voluntarias y la paciencia en las pruebas enviadas por Dios, poseen valor satisfactorio.
- La forma del Sacramento de la Penitencia consiste en las palabras de la Absolución.
- La Absolución, en unión con los actos del penitente, produce el perdón de los pecados.
- El efecto principal del Sacramento de la Penitencia es la reconciliación del pecador con Dios.
- El Sacramento de la Penitencia es necesario para la salvación para aquellos que, después del Bautismo, caen en pecado grave.
- Los únicos poseedores del Poder de Absolución de la Iglesia son los obispos y los presbíteros.
- La absolución dada por diáconos, clérigos de orden inferior y laicos no es Absolución Sacramental.
- El Sacramento de la Penitencia puede ser recibido por cualquier bautizado que, después del Bautismo, haya cometido un pecado grave o venial.
- La Iglesia posee el poder de conceder Indulgencias.
- El uso de las Indulgencias es útil y provechoso para los Fieles.
XVI. La Extremaunción
- La Extremaunción es un verdadero y propio Sacramento instituido por Cristo.
- La materia remota de la Extremaunción es el aceite.
- La forma consiste en la oración del sacerdote por el enfermo que acompaña a la unción.
- La Extremaunción otorga al enfermo la gracia santificante para animarlo y fortalecerlo.
- La Extremaunción produce la remisión de los pecados graves que aún permanecen y de los pecados veniales.
- La Extremaunción produce a veces la restauración de la salud corporal, si esto es para bien espiritual.
- Solo los obispos y los presbíteros pueden administrar válidamente la Extremaunción.
- La Extremaunción solo puede ser recibida por los Fieles que están gravemente enfermos.
XVII. El Sacramento del Orden
- El Orden Sacerdotal es un verdadero y propio Sacramento instituido por Cristo.
- La consagración de los presbíteros es un Sacramento.
- Los obispos son superiores a los presbíteros.
- El Sacramento del Orden confiere la gracia santificante al receptor.
- El Sacramento del Orden imprime un carácter en el receptor.
- El Sacramento del Orden confiere un poder espiritual permanente al receptor.
- El dispensador ordinario de todos los grados del Orden, tanto el sacramental como el no sacramental, es solo el obispo válidamente consagrado.
XVIII. El Sacramento del Matrimonio
- El Matrimonio es un verdadero y propio Sacramento instituido por Dios.
- Del contrato sacramental del Matrimonio surge el Vínculo Matrimonial, que obliga a ambos cónyuges a una comunidad de vida indisoluble y para toda la vida.
- El Sacramento del Matrimonio otorga la Gracia Santificante a los contrayentes.
XIX. Las postrimerías: muerte, juicio, Cielo, Infierno y Purgatorio
- En el orden actual de salvación, la muerte es un castigo por el pecado.
- Todos los seres humanos sujetos al pecado original están sujetos a la ley de la muerte.
- Las almas de los justos que en el momento de la muerte están libres de toda culpa de pecado y de pena por el pecado, entran en el Cielo.
- La bienaventuranza del cielo dura por toda la eternidad.
- El grado de perfección de la visión beatífica concedida a los justos es proporcional a los méritos de cada uno.
- Las almas de aquellos que mueren en estado de pecado personal grave entran en el Infierno.
- La pena del Infierno dura por toda la eternidad.
- Las almas de los justos que, en el momento de la muerte, están cargadas con pecados veniales o con penas temporales debidas a los pecados, entran en el Purgatorio.
- Al final del mundo, Cristo vendrá de nuevo en gloria para pronunciar el juicio.
- Todos los muertos resucitarán en el último día con sus cuerpos.
- Cristo, en su segunda venida, juzgará a todos los hombres.
Conclusión
Estos 255 puntos ofrecen una panorámica amplia de las principales verdades doctrinales de la fe católica: desde la existencia y los atributos de Dios hasta la Santísima Trinidad, la Encarnación del Verbo, la Virgen María, la gracia, la Iglesia, los Sacramentos y las postrimerías.
El estudio de la doctrina católica no debe reducirse a una mera acumulación de fórmulas. Conocer la fe es conocer aquello que la Iglesia ha recibido, custodia y transmite, para poder profesarlo con inteligencia, vivirlo con fidelidad y defenderlo cuando sea necesario.
“Estad siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza.”
(1 Pe 3,15)