Del primer artículo del Credo: “Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra”

El fundamento de toda la fe católica: quién es Dios, quién eres tú y por qué existes

Hay verdades que no solo se estudian: se sostienen la vida entera.

El primer artículo del Credo no es simplemente una frase aprendida en la infancia o repetida mecánicamente en la Santa Misa. Es la piedra angular de toda cosmovisión católica. Es el principio de toda teología, de toda antropología verdadera, de toda moral y de toda esperanza.

“Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.”

En estas pocas palabras se derrumba el ateísmo, se corrige el materialismo, se responde al caos moderno, se ilumina el sentido del sufrimiento y se revela la dignidad del hombre.

Hoy vivimos en una época en la que muchos saben usar tecnología, pero no saben quién los creó. Se habla de progreso, pero se ignora el origen. Se idolatra la libertad, pero se desconoce para qué existe.

Por eso volver al Credo no es nostalgia: es supervivencia espiritual.


I. “CREO”: EL ACTO MÁS REVOLUCIONARIO EN UN MUNDO ESCÉPTICO

Decir “creo” no significa “opino”.

No es una emoción vaga.
No es una preferencia cultural.
No es una tradición heredada sin pensar.

Creer, en sentido católico, significa adherirse con inteligencia y voluntad a la Verdad revelada por Dios.

La fe no destruye la razón: la eleva.

Razón y fe: dos alas hacia Dios

El catecismo tradicional enseña:

Sabemos que Dios existe porque la razón lo demuestra y la fe lo confirma.

Esto es crucial.

La Iglesia jamás enseñó una fe irracional. Desde los Padres de la Iglesia hasta Santo Tomás de Aquino, el cristianismo ha defendido que la creación misma grita la existencia de un Creador.

¿Cómo lo demuestra la razón?

1. El orden del universo exige una inteligencia ordenadora

No puede haber diseño sin Diseñador.

2. Todo efecto tiene una causa

Nada puede surgir absolutamente de la nada por sí mismo.

3. La ley moral interior apunta a un Legislador

La conciencia no es una casualidad química.

4. La contingencia del mundo exige un Ser necesario

Si todo dependiera de otra cosa, nada existiría.

En otras palabras:

No creer en Dios exige más fe irracional que creer en Él.


II. DIOS ES UNO: CONTRA EL POLITEÍSMO ANTIGUO Y LOS ÍDOLOS MODERNOS

La fe católica proclama una verdad absoluta:

Hay un solo Dios.

No muchos.
No energías impersonales.
No “el universo”.
No “la madre tierra”.
No “mi verdad”.

Un solo Dios verdadero: eterno, infinito, perfecto, espíritu purísimo.

Los nuevos ídolos no desaparecieron; solo cambiaron de nombre

Antes se adoraba a Baal.
Hoy se adora al dinero.

Antes se ofrecía incienso a estatuas.
Hoy se sacrifica el alma al placer, al poder, a la imagen pública, a la ideología.

El hombre siempre adora algo.
La cuestión no es si adora, sino qué adora.

Y cuando deja de adorar a Dios, termina adorando cosas inferiores… incluso a sí mismo.


III. “PADRE”: LA PATERNIDAD DIVINA QUE DA SENTIDO A TODA EXISTENCIA

Llamar Padre a Dios no es una metáfora sentimental.

Es una verdad profundísima.

Dios es Padre en tres sentidos:

1. Padre eterno del Hijo

Desde toda la eternidad, el Padre engendra al Hijo.
No creado.
No posterior.
Sino consustancial.

Aquí entramos en el misterio sublime de la Santísima Trinidad.

2. Padre de toda la humanidad por creación

Nos hizo.
Nos conserva.
Nos gobierna.

No somos accidentes biológicos.
No somos producto del azar.
Somos criaturas queridas por Dios.

3. Padre por gracia de los cristianos

Por el Bautismo somos hijos adoptivos.

Esto cambia todo.

No rezamos a una fuerza cósmica.
Rezamos a nuestro Padre.

La crisis de paternidad moderna también es espiritual

Cuando se destruye la figura del padre en la sociedad, se vuelve más difícil comprender a Dios.
Y cuando se rechaza a Dios Padre, la cultura se vuelve huérfana.

Una civilización sin Padre termina perdida.


IV. “TODOPODEROSO”: DIOS PUEDE TODO… PERO NO COMO IMAGINA EL HOMBRE

La omnipotencia divina no significa arbitrariedad.

Dios puede hacer todo lo que corresponde a Su naturaleza perfecta.

Entonces, ¿por qué no puede pecar?

Porque pecar no es poder.
Es debilidad.

Mentir no perfecciona.
Corrompe.

Morir no engrandece.
Limita.

Dios no puede dejar de ser Dios.

Su poder no consiste en contradicción, sino en perfección absoluta.

Esto tiene consecuencias espirituales inmensas:

  • Ningún pecado es más grande que Su misericordia.
  • Ningún caos supera Su providencia.
  • Ningún enemigo vence Su plan.

El mundo parece muchas veces fuera de control.
Pero no está fuera del gobierno de Dios.


V. “CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA”: TODO PROCEDE DE DIOS

Crear significa hacer de la nada.

Solo Dios crea.

El hombre transforma.
Dios crea.

Esto destruye dos errores modernos:

Materialismo:

La materia no es eterna.

Panteísmo:

Dios no es el universo; Dios creó el universo.

El cielo y la tierra incluyen:

  • Ángeles
  • Materia
  • Tiempo
  • Espacio
  • Leyes naturales
  • El hombre

Nada existe fuera de Su dependencia.


VI. LA PROVIDENCIA: DIOS NO ABANDONÓ SU CREACIÓN

Dios no es un relojero ausente.

No creó el mundo para dejarlo solo.

Dios conserva, gobierna y permite

Aquí está una de las cuestiones más difíciles:

Si Dios gobierna todo, ¿por qué existe el mal?

La respuesta católica distingue:

Dios quiere el bien

Dios permite ciertos males para sacar bienes mayores

Ejemplo supremo:
La Cruz.

El mayor crimen de la historia (matar al Hijo de Dios) fue permitido para realizar la mayor obra de misericordia (la Redención).

Esto no trivializa el dolor.
Pero sí afirma que nada escapa al poder redentor de Dios.


VII. LOS ÁNGELES: EL MUNDO INVISIBLE ES REAL

La modernidad ridiculiza ángeles y demonios como símbolos psicológicos.

La fe católica enseña algo radicalmente distinto:

Los ángeles existen.

Son criaturas:

  • Inteligentes
  • Espirituales
  • Libres

Fueron creados para glorificar a Dios.

La rebelión de Lucifer

El pecado angélico fue soberbia:
“No serviré.”

Y esa sigue siendo la esencia de toda rebelión contra Dios.

Cada pecado repite, en pequeño, el eco de Lucifer.


VIII. DEMONIOS, TENTACIÓN Y GUERRA ESPIRITUAL

Hablar del demonio no es fanatismo medieval.
Es doctrina cristiana.

Satanás odia al hombre porque el hombre está llamado a ocupar un lugar de gloria que él perdió.

¿Cómo tienta?

  • Soberbia
  • Impureza
  • Desesperación
  • Tibieza
  • Error doctrinal

¿Cómo vencer?

El catecismo lo resume con sabiduría inmortal:

Vigilancia

Oración

Mortificación

No hay cristianismo serio sin combate espiritual.


IX. EL ÁNGEL DE LA GUARDA: TU COMPAÑERO INVISIBLE

Cada fiel tiene un ángel custodio.

No es poesía piadosa.
Es enseñanza constante de la Tradición.

Tu ángel:

  • Protege
  • Inspira
  • Advierte
  • Intercede

Qué tragedia moderna:

Muchos consultan horóscopos… pero ignoran a su Ángel de la Guarda.


X. EL HOMBRE: IMAGEN DE DIOS, NO PRODUCTO DEL CAOS

¿Qué es el hombre?

Una criatura racional compuesta de cuerpo y alma.

Aquí se responde la gran crisis antropológica actual.

No eres solo biología.
No eres solo deseo.
No eres solo materia.

Tienes alma inmortal.

La dignidad humana no depende de:

  • Edad
  • Utilidad
  • Salud
  • Productividad

Depende de haber sido creado a imagen de Dios.

Por eso toda cultura que niega el alma termina degradando el cuerpo.


XI. EL PECADO ORIGINAL: LA HERIDA QUE EXPLICA EL MUNDO

Sin esta doctrina, el mundo parece incomprensible.

¿Por qué existe:

  • muerte?
  • dolor?
  • concupiscencia?
  • injusticia?
  • tendencia al mal?

Porque el hombre cayó.

Adán no cometió un “error mitológico”.
Cometió una desobediencia real con consecuencias reales.

El pecado original explica:

Queremos el bien… pero hacemos el mal.
Buscamos orden… pero producimos caos.

La humanidad no está simplemente “desinformada”.
Está herida.


XII. MARÍA INMACULADA: LA EXCEPCIÓN GLORIOSA

Donde Adán cayó,
Cristo redime.

Donde Eva fue herida,
María fue preservada.

La Inmaculada Concepción

María fue concebida sin pecado original por anticipación de los méritos de Cristo.

No necesitó menos Salvador.
Lo recibió de modo más perfecto.


XIII. EL MESÍAS PROMETIDO: LA MISERICORDIA COMIENZA EN EL GÉNESIS

Tras la caída, Dios no abandona.

Promete un Redentor.

Toda la historia humana cambia desde ese momento.

El Antiguo Testamento entero es espera.
El Nuevo es cumplimiento.

Cristo no aparece improvisadamente.
Es el Mesías prometido desde el principio.


XIV. ¿POR QUÉ ESTE ARTÍCULO DEL CREDO ES TAN URGENTE HOY?

Porque el mundo actual niega precisamente estas verdades:

Niega a Dios → relativismo

Niega al Creador → nihilismo

Niega al alma → materialismo

Niega el pecado → corrupción moral

Niega al demonio → ingenuidad espiritual

Niega al Redentor → desesperación

El Credo no es una reliquia:
Es un mapa para sobrevivir espiritualmente.


CONCLUSIÓN: SABER DE DÓNDE VIENES PARA SABER A DÓNDE VAS

El primer artículo del Credo responde las preguntas más decisivas:

¿Quién te creó?

Dios.

¿Por qué existes?

Para conocerle, amarle y servirle.

¿Por qué el mundo está herido?

Por el pecado.

¿Estás solo?

No. Tienes providencia, gracia, ángeles y Redentor.

¿Cuál es tu destino?

El cielo.

Creer en Dios Padre Todopoderoso no es una fórmula vacía:
Es recuperar la realidad.

En tiempos de confusión, volver al Credo es volver a casa.

Porque quien sabe que ha sido creado por Dios…
vive distinto.

Y quien sabe que tiene Padre…
jamás está verdaderamente huérfano.

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Pater noster, qui es in cælis: sanc­ti­ficétur nomen tuum; advéniat regnum tuum; fiat volúntas tua, sicut in cælo, et in terra. Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie; et dimítte nobis débita nostra, sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris; et ne nos indúcas in ten­ta­tiónem; sed líbera nos a malo. Amen.

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